por Carlos J. Simón | May 8, 2025 | Estrategia, Liderazgo, Manejo del Cambio
Hace unos años, en medio de una tormenta de PowerPoints, estrategias llenas de adornos y reuniones donde todos hablaban pero nadie escuchaba, me hice una pregunta incómoda:
¿Y si todo esto fuera mucho más simple de lo que creemos?
Esa tarde no encontré una nueva metodología, ni un modelo prometedor. Solo escribí, en una hoja cualquiera, diez cosas que había visto funcionar. No porque estuvieran en un libro, sino porque alguien se atrevió a vivirlas. No porque fueran tendencia, sino porque realmente generaban transformación.
Con el tiempo, esas notas se convirtieron en mis faros. Me guiaron cuando la presión pedía complejidad. Me sostuvieron cuando el miedo al fracaso susurraba que esperara. Me recordaron que el liderazgo auténtico no se mide por la cantidad de comités, sino por la capacidad de actuar cuando nadie aplaude, cuando es más fácil pedir “orientación” que tomar decisiones, cuando muchos desean que fracases… para no sentirse tan solos en su estancamiento.
Hoy te comparto esos secretos. No para que los sigás. Sino para que los pongás a prueba. Porque si te incomodan, es porque quizás ya son parte de vos.
- Lo simple transforma más que lo complejo: Si no se puede explicar en dos minutos, no está listo.
- Escuchar es más estratégico que presentar: Primero conversamos con quien lo va a vivir.
- La causa, sin maquillaje, es suficiente: Si no emociona al equipo, no emocionará a nadie más.
- El propósito importa más que la escala: Mejor cambiar bien 3 comunidades que aparentar 30.
- Es el momento, no la perfección: Lanzamos cuando urge, no cuando todo está aprobado.
- Empezar a caminar antes de tener el mapa: Si el próximo paso es claro, lo damos.
- Esperar aprobación es procrastinar el cambio: Pedimos perdón, no permiso… cuando la causa lo exige.
- Servir sin controlar es liderar de verdad: Otros lideran, aunque lo hagan distinto a como lo haríamos.
- Perder protagonismo a tiempo es ganar relevancia duradera: Cedemos visibilidad para que otros crezcan.
- Lo que transforma es lo que se vive, no lo que se inventa: Las ideas no bastan sin voluntad para hacerlas reales.
Cada uno nació en decisiones incómodas, cuando lo fácil era callar, maquillar o esperar… yo elegí actuar.
Y aunque no siempre fue sencillo, siempre valió la pena.
Quizás hoy no tengás una hoja en blanco como aquella vez, pero sí tenés una oportunidad frente a vos:
La de liderar distinto — más simple, más humano, más valiente.
Porque los secretos, los verdaderos, nunca fueron para guardarse, fueron para vivirse con tanta fuerza… que el mundo no pudiera ignorarlos.
Entonces que tu próximo paso no sea perfecto, que sea real.
por Carlos J. Simón | Abr 25, 2025 | Estrategia, Liderazgo
Cuando asumí como Director País de una ONG en Latinoamérica, me dieron una bienvenida cordial, una oficina y una tormenta en curso.
Pensé que venía a liderar una organización. Me equivoqué.
Venía a sostener una causa para que tuviera futuro.
Las megatendencias son realidades que se filtran por cada rendija del trabajo diario. La digitalización exige cambios que no siempre podemos costear. La crisis climática golpea primero a los territorios donde trabajamos. Y la desigualdad, esa vieja conocida, ahora viene con nuevos disfraces: acceso, conectividad, algoritmos.
No hay mes tranquilo.
No hay plan sin variables nuevas.
No hay Excel que aguante tanto contexto.
Primer fuego que tuve que apagar: la ilusión de estabilidad.
Lo primero que aprendí fue a dejar de proteger el “modelo”. Porque cuando el entorno cambia cada tres meses, seguir haciendo lo mismo no es estrategia, es negación.
Empecé a pensar en la organización como un organismo vivo. Uno que muta, que duele, que se adapta o desaparece. El rol dejó de ser gerencial, y se volvió existencial.
Segundo fuego: la recaudación con dignidad.
Nada me molesta más que se exagere el dolor para conseguir fondos o convertir historias reales en marketing de compasión. Siempre promuevo que la recaudación de fondos es el medio para lograr una parte de la transformación que se busca, y por esa razón también debe ser digna y jamás una línea ética que se vuelva borrosa.
Más que branding busco que lo que hacemos sea usable, sí, así como suena, que tanto el donante, como el inversionista social, como el beneficiario encuentren un valor implícito en lo que hacemos, porque no solo quieren impacto: quieren innovación, eficiencia, storytelling, métricas y todo eso con presupuesto que muchas veces es limitado.
Tercer fuego: pensar como negocio, actuar como causa.
Este es el punto que más me quita el sueño. ¿Cómo hacemos sostenible una misión que no fue pensada para generar ingresos?
En lo local, hemos construido alianzas con municipios, creado pequeñas unidades productivas, probado cooperativas y muchas otras cosas. Lo analógico tiene impacto real, pero demanda presencia constante.
En lo digital, he soñado en grande: plataformas educativas, membresías de causa, contenido internacionalizable. Pero ahí todo es inversión inicial, una inversión que no tiene resultados inmediatos y que a veces nunca los tendrá pero te permitió pivotar hacia una idea mucho mejor, eso es otra batalla que te compartiré luego.
Y sin embargo, sigo.
No porque tenga todas las respuestas. Sino porque me niego a normalizar la desesperanza.
Hoy entiendo que ser Director en LAC es ser estratega, líder, terapeuta de equipos, diseñador de sistemas y malabarista de realidades.
Y aunque a veces parezca que camino solo, tengo claro el norte.
No es un KPI, es la causa.
Porque si no estoy dispuesto a cambiarlo todo —modelos, lenguajes, formas— para que la misión sobreviva, entonces lo que defiendo no es una causa, es una estructura.
Y resulta que yo no vine aquí a proteger estructuras.
Vine a servir a los que no pueden esperar.
Con brújula en mano. Sin mapa. Y con fuego en el pecho.
Si todavía sigues leyendo, es porque estás en este camino, no sigas solo.
Comparte esto con otros líderes que, como tú, que no están aquí por un cargo, sino por una causa.
Porque este no es el momento de proteger lo que fue, sino de imaginar —y construir— lo que aún no existe.
Levanta la voz. Comparte la carga. Activa el cambio.
El tercer sector necesita líderes que se atrevan.
¿Eres uno de ellos?