El tercer sector necesita un cambio urgente desde hace varios años. Hoy, muchas organizaciones funcionan como ecosistemas cerrados: estructuras controladas, predecibles y cómodas, pero con bajo impacto externo.

Trabajamos con los mismos aliados. Usamos el mismo lenguaje. Reciclamos ideas entre nosotros. En lugar de buscar transformación, gestionamos la rutina con maestría. Pero lo cómodo no transforma.

La transformación ocurre en el mar abierto, en el encuentro con lo desconocido. Si queremos seguir siendo relevantes, necesitamos pasar de un sistema cerrado a un ecosistema abierto en el tercer sector. Un sistema donde participen actores diversos y exista un flujo constante de innovación, colaboración y resultados.

Ahora bien ¿cómo se hace?

  1. Rompe el espejo: Deja de hablar contigo mismo. Si tu lenguaje, indicadores y procesos solo tienen sentido dentro de tu organización, estás atrapado. El primer paso es hablar claro y salir de tu burbuja.
  2. Identifica aliados improbables: identifica una lista de actores que normalmente no incluirías: startups, influencers, marcas tecnológicas, universidades, vecinos, emprendedores. La energía del cambio probablemente está fuera de tu organización.
  3. Convoca desde el propósito: No convoques desde un proyecto, hazlo desde un propósito poderoso, mostrando el desafío real y deja que otros lo reimaginen contigo.
  4. Prototipa relaciones, no solo soluciones: No busques validación, sino la co-creación. Involucra a otros desde el inicio del diseño. Construye confianza antes que resultados.
  5. Forma anillos de impacto: Un anillo casi nunca es una alianza formal, es más bien un círculo de colaboración flexible, donde cada actor mantiene su autonomía, pero todos comparten un mismo objetivo. El anillo expande el impacto.
  6. Diseña incentivos claros: Un ecosistema abierto funcional es donde todos ganan. Asegúrate que cada actor reciba valor. Cuando todos ganan, todos se comprometen.
  7. Abre TODO: datos, diálogo y visión. La apertura no es debilidad, es fortaleza. Comparte lo que sabes y sorpréndete escuchando lo que otros tienen. Construye una visión compartida y sí, también asume el riesgo que representa. Un ecosistema abierto en el tercer sector solo funciona cuando hay confianza real.

Cultura antes que presupuesto

Transformar tu forma de operar no empieza con dinero. Empieza con una cultura diferente: una que conecta en lugar de controlar. Una que construye puentes en lugar de muros. Una que se abre, incluso si da miedo y si debes hacer cambios en el staff para lograrlo, porque no todos lograrán comprender la escala del cambio requerido para llegar a un ecosistema abierto.

¿Qué puedes hacer hoy?

Contacta a un aliado improbable. No le presentes un proyecto, invítalo a imaginar el futuro con vos, a co-crear. Porque abrir el ecosistema no empieza con fondos, sino con una conversación valiente. Y esa conversación puede empezar hoy.

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